Mundo Perigeo

Eduardo Fanegas de la Fuente

1 de septiembre de 2020

La leyenda del Grafitero Fantasma

 


 Muchos me habéis preguntado por el grafitero fantasma. ¿Quién es? ¿De dónde ha salido? Cuando subí allá por finales de febrero la primera foto del muro que hay en la avenida de Meco donde aparecen sus grafitis os conté lo poco que sabía sobre él. Hoy he indagado un poco más. Y esto que os voy a contar es todo lo que he podido descubrir.

 Allá, a mediados de los años 80, mientras todos los grafiteros o graffitistas (que es el término que se debe usar según ellos) luchaban por hacer que sus mensajes murales y verbales llegaran a todo el mundo. Las pintadas estaban bañadas de contraluces y vivos colores pero en Alcalá de Henares apareció un joven que solo trabajaba con un spray de color negro. Él se consideraba un siluetista. Dicen que utilizase solo aquel color era debido a que jamás se atrevió a robar los sprays u obtenerlos por otras vías como hacían todos los demás. Ninguno tenía dinero para comprarlos, además de que eso no entraba dentro en el estilo que marcaba ese modo de vida y expresión. 

No obstante ahora muchos creen que el grafitero no los compraba por cobardía, sino porque nació con su estilo propio y robar no entraba dentro de sus planes. Jamás se dejó arrastrar por la modas que provenían de los estadounidenses tanto musicales como estéticas.

Es cierto que hoy día no se conserva ninguno de los grafitis que pintó en vida. La mayoría fueron borrados por el ayuntamiento o vandalizados por otros grafiteros que no le consideraban uno de los suyos o no respetaban las normas no escritas. Nunca fue importante ni destacó con sus obras. Aunque todo el mundo recuerda, sin saber quien fue el autor, aquella silueta del Quijote con el rostro de un conocido político sodomizando a Sancho en el muro lateral del Ayuntamiento. O también el mural de aquellas jovencitas en minifalda y llenas de curvas sentadas en sus pupitres frente a la mesa de un profesor con sotana y cabeza de cerdo en el muro a entrada de las Escuelas Pías, más conocido como Los Escolapios.

Entre sus obras hubo decenas de mensajes protesta, denuncia o simplemente mensajes personales dirigidos a sus amigos. Aunque hoy día su identidad sigue siendo un misterio. Quizá la policía, familia y amigos cercanos supieran de sus trabajos una vez falleció. Los demás solo podemos hacer conjeturas.

Dice la leyenda que en el mes de febrero de 1989 se encontró un cadáver carbonizado junto al muro del club deportivo de la hípica en la Avenida de Meco. Alguien lo asesinó y quemó su cuerpo para no dejar rastro de su atroz acto. Algunos dicen que hasta le quemaron vivo, que aquella noche se oyeron sus gritos desde la Brigada Paracaidista y las viviendas militares cercanas. Muchos soldados dicen que aún resuenan sus gritos en las frías noches de febrero. Sea como fuere su silueta quedó marcada en el muro. Y todos los de la época la vieron. No tardaron en pintar los muros del recinto y eliminar todo rastro de aquella barbarie. El muro ha sido pintado varias veces desde entonces. 

Pero a principios del año 2019, coincidiendo con su vigésimo aniversario, mucho viandantes y conductores que pasaban por la zona aseguraban haber visto pintadas. Eran siluetas pintadas en negro. Y muchos de los que las vieron ni siquiera conocían las obras del grafitero y menos su historia.

Todos decían que aquellas obras duraban unas pocas horas impresas, otras veces días o semanas... No obstante no todo el mundo podía verlas, solo se mostraba a aquellos que pasaban por delante del muro de la avenida de Meco en soledad. Y no a todos, solo a aquellos que tenían una sensibilidad especial. Ahí fue cuando comenzó la leyenda. Los grafitis pertenecían a un fantasma. El espíritu de aquel joven que murió en extrañas circunstancias. El grafitero fantasma. 

Yo comencé a verlos en febrero de este año. Mientras esperaba el autobús en la parada que hay frente al muro. No sé cómo pude capturarlo con mi móvil. Nadie lo pudo hacer hasta ahora. Sus cámaras mostraban imágenes vacías. Con este móvil, diría que casi mágico, he podido mostrarlas al mundo. Incluso aparecen las imágenes en mi galería aunque yo no haya hecho ninguna foto ni haya vuelto a pasar por allí. Siempre es la misma foto hecha desde el mismo punto con siluetas distintas...

Muchos incrédulos dicen que son fotomontajes hechos por mi. Me da igual. Son los mismos que dicen que Emma Sagen no existe y que no entienden lo que es un relato fantástico hecho con imágenes para Instagram o escrito para este blog. Son personas faltas de imaginación...

¿Y vosotros? ¿Habéis pasado por la avenida de Meco? ¿Habéis visto el muro? ¿Alguna silueta en él?...

6 comentarios:

  1. Ahhhh no lo vi, tendré que ir a Meco.
    Por qué no? Seguro que lo veo...ya me parece ver alguna silueta 😉

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  2. Igual es poético que la silueta del grafitero quede marcada en el muro al morir. No digo que sea una muerte ideal, pero tiene algo de justicia.

    Muy buena la historia. Y me queda la duda de si era anónimo, ¿cómo saber si la víctima era él/ella?

    Un abrazo

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    Respuestas
    1. Alís, no lo he mencionado pero algunos de sus trabajos iban dirigidos a la chica que le gustaba. Ciertamente eso nos ha hecho pensar a casi todos que el grafitero era un chico, pero claro también podía haber sido una chica... buena observación.

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  3. Respuestas
    1. ¡Hola Yoli! Qué sorpresa verte por aquí :-)
      Me alegro de que te haya gustado la historia. Besos!

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