Mundo Perigeo

Eduardo Fanegas de la Fuente

4 de julio de 2020

Carta a mi hermano
 Hola brother,

 Bien sabes que hablo todos los días contigo de alguna manera, pero hasta hoy no me había atrevido a escribirte una carta. Tengo que reconocer que es un ejercicio (aparte del de volver a escribir en el blog) al que me ha inducido mi "rockera": Escribir es tu forma de abrirte al mundo. Escribe a tu hermano y cuéntale cómo te sientes.

 ¿Cómo me siento? Muy solo. Triste. Perdido. Impotente. Jamás pensé que te fueras de este mundo así, de la forma más dolorosa. Quedaron tantas cosas por hacer y por decir... Es como si tras tu muerte me hubiesen arrancando una parte de mi alma para dejarme vacío e incompleto. Intento no torturarme con lo que se pudo o no se pudo hacer. Creo que todos hicimos lo que estuvo en nuestras manos. 

 He tenido que detenerme para apartar las lágrimas y respirar. No quiero seguir escribiendo y entrar en ese túnel oscuro en el que estoy viviendo. Es difícil pensar en positivo después de lo que ha ocurrido en estos últimos años y más cuando seguimos sumidos en la lucha. Imagino que ya sabes lo de papá...

 El cáncer acabó con tu vida, pero no te venció. Porque luchaste hasta el final sabiendo lo que te esperaba. Como la camiseta que te regalé en tu último cumpleaños. Fanegas never say die. Como los Goonies.

 Quiero pensar que no todo acaba con la muerte. Que ahora estás sentado en la terraza o apoyado en la barra de uno de tus bares preferidos con una dorada entre las manos. Dejando que los amigos que te rodeen allí se contagien de tu risa. Porque si no hay nada más allá la vida es una mierda. Por eso necesito pensar que estás bien allí donde estés a pesar de que ni tú ni yo creemos en Dios, y menos ahora, por eso me salí de la iglesia. Me parecía un insulto a tu memoria estar allí dentro para despedirte, aunque mamá y papá sí que necesitaban hacerlo de esa manera. Yo hice lo que tenía que hacer, me fui al bar del tanatorio con tus amigos y levantamos unos tercios a tu salud.

Luego te llevé de vuelta a casa. Tus cenizas en mi mochila. Un avión a Lanzarote. Te dejamos allí donde fuiste más feliz. El paseo de Playa Honda tiene ahora un lugar nuevo muy especial. La verdad que aquella ceremonia tampoco fue lo quise para ti. Pero no dependía solo de mi. Lo importante es que por fin descansas en paz.

 Te echo de menos, no sabes cuanto. Necesito abrazarte. No sabes la de veces que he cogido el teléfono para llamarte y me he dado cuenta de que ya no puedo hacerlo. Así que miro tus fotos y hablo contigo. O simplemente te dedico una canción antes de ponerla. Y siempre, cada vez que me tomo una cerveza mi pensamiento vuela hasta ti.

 ¿Sabes que estoy pensando en hacerme un tatuaje? Yo, que nunca he tenido un motivo para hacerme uno, ahora he encontrado la excusa perfecta. Y sabes que siempre te llevaré en el corazón, pero también quiero llevar algo tuyo en el brazo para que lo vea la gente. Otra excusa perfecta para ir al bar a solas y tomarme una cerveza contigo.


 Ha sido duro perderte y todos lo estamos pasando mal, tus amigos, Maru, Aarón...y en especial papá y mamá. Nadie debe sobrevivir a sus hijos. Te puedes imaginar cómo están... se han roto.

 Y ahora el proceso se repite. A papá le van a poner un doble J como te pusieron a ti. Tiene también los dolores en el riñón, no es por lo mismo, parecido...,  y estoy seguro que no son ni la mitad de fuertes de los que sufriste tú en silencio. Tú por no molestar a nadie te tragabas las lágrimas... pero el que lo provoca sigue siendo el puto cáncer que se ha cebado en nuestra familia.

 Joder, si es que el año pasado llegasteis a  estar ingresado papá, mamá y tú al mismo tiempo. Es un locura. Normal que yo acabase derrumbándome al volver al trabajo a final de año. Reventé. Así estoy.

Todo ha cambiado tanto. Ya nada es igual. Y encima el jodido Covid-19 no ha ayudado en absoluto. Lo que te estás perdiendo. Es surrealista. Y creo que a papá se le ha extendido tanto el cáncer porque con el confinamiento no se le ha vigilado como es debido. Para los hospitales él no era una prioridad. Eso es lo que pienso.

 Nos encontramos en un déja vù... los mismos oncólogos que te trataron a ti, las mismas chicas de ensayos clínicos, los mismos cirujanos. Volver a ese hospital cada día es como una pesadilla. No puedo evitar revivir los momentos más duros de todo lo que te pasó. Y me vengo abajo. Ya solo pido que no haya más sufrimiento. Que lo que tenga que venir lo haga sin dolor. 

 Lo que son las cosas, quizá debería dejar de escribir novelas. Perigeo Azul la dediqué a la memoria de mi amiga Nicoletta, Perigeo Rojo a la tuya... tengo miedo de escribir la tercera parte, por eso lo dejé aparcado. No quiero otra dedicatoria así nunca más.

 Resiliencia es la palabra mágica ahora. Es lo que en resumen dice mi "rockera". Ya sabes que la llamo así por Samuel. Es pequeño y pregunta tanto o más que yo a su edad y no quiero que me vea triste por casa. Por cierto, aunque no te lo creas se acuerda mucho de ti. Te hemos recordado juntos muchas veces y lo que más me costó en nuestra última conversación fue contestar a la pregunta: ¿Por qué se murió el tío Mario?

 Por su puesto no pude decirle que la vida es injusta y se lleva a los mejores. El tío estaba muy malito y su enfermedad no tiene cura aún. Pero algún día la tendrá.

Creo que por hoy no te voy a dar la brasa más. Hay mucho que decir y hablar, pero prefiero contarte las cosas frente a una cerveza que es como lo hacemos tú y yo.

Te quiero brother.



PD: Esta carta la iba a guardar como borrador. Ahí para ti y para mi. Pero tengo la sensación de que si no la "envío" no te va a llegar. Sé que es una tontería. Peo así lo siento. Así que allá va.



3 comentarios:

  1. Es conmovedora tu carta. Llegó a darme pudor leerla, de tan íntima. Y sin embargo no pude parar hasta llegar al final.

    No te conozco e igualmente lamento tus pérdidas y el momento difícil que estás viviendo con tu papá. Bastante extraña está la vida con el Covid como para añadirle dramas personales o familiares, y sin embargo ocurre, porque la vida sigue.

    Gracias por dejarme una pista para llegar hasta aquí.

    Un abrazo

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    Respuestas
    1. Ah, y esa fotografía es muy tierna. Probablemente tu hermano, desde donde esté, también la recuerde (estoy suponiendo que es una fotografía de los dos)

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    2. Alís, lo primero muchas gracias por tu visita y comentarios. Y no te preocupes, si está publicado es para ser leído. Aunque sinceramente no pensé que nadie llegara a leerlo. Para mi es una forma de terapia que necesitaba hacer. Tenía que sacar cosas que tenía guardadas muy adentro. Efectivamente como bien dices la vida sigue, y los dramas familiares se ven acentuados por este maldito Covid.

      Esa foto es una de mis preferidas, mi hermano siempre me cuidó y estuvo pendiente de mi, él es el mayor, yo el pequeño con e chupete.

      Otro abrazo para ti, y de nuevo gracias por tu visita.

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