Mundo Perigeo

Eduardo Fanegas de la Fuente

19 de junio de 2020

Sin la mascarilla
 Los dos estábamos desnudos uno frente al otro y aunque nuestros cuerpos se deseaban queríamos algo más...

Quería verla sin la mascarilla...

 La conocí en la Fase 0. Nos encostrábamos en la cola del supermercado esperando nuestro turno para entrar. No hablamos. Sólo nos mirábamos. Pero nuestro ojos, asomando por encima de nuestras mascarillas, empezaron a decirse cosas. Primero criticaban a los que no mantenían la distancia a nuestro alrededor y luego, en un tono más divertido, a los que no respetaban cualquiera de las normas establecidas para frenar la propagación del coronavirus. 

Coincidimos más veces de la misma forma. Resulta que éramos casi vecinos y nos nos habíamos visto nunca antes. Nuestras miradas dieron paso a los sonidos de nuestras voces, amortiguadas por las mascarillas que nos impedían ver nuestros labios y las sonrisas que nos dedicábamos. Una vez pude ver en un descuido su pequeña nariz respingona y aunque eso hizo que se me acelerase el corazón no fue suficiente.

Quería verla sin la mascarilla...

Nuestras relación pasó por todas las fases, al igual que las que había impuesto el gobierno. Hasta que un día acabamos en su casa. No recuerdo la excusa que nos inventamos. Pero estábamos a punto de romper todas las normas.

Allí estábamos uno frente al otro. Desnudos. Casi desnudos. Su cuerpo era perfecto y con sinuosas curvas en los lugares adecuados. Toqué su blanca y suave piel. Recorrí sus firmes y respingones pechos hasta alcanzar su húmeda y rasurada entrepierna mientras sus manos me exploraban de la misma forma subiendo y bajando hasta mi miembro. Pero yo quería algo más.

Quería verla sin la mascarilla... Así que di un paso atrás invitándole a hacerlo.

Con algo de nervios se la quitó... pude ver su rostro completamente desnudo. Contemplar por primera vez aquella sonrisa que había imaginado tantas veces me excitó más de lo que había esperado. Sus carnosos labios y sus blancos y perfectos dientes me invitaban no solo a sonreír... Quería besarla.  Necesitaba hacerlo más que nada. Quería sentir sus labios en los míos y explorar juntos nuestras bocas tanto tiempo ocultas.

Me quité mi mascarilla.

Por fin estábamos completamente desnudos. Ya nada nos iba a detener.

2 comentarios:

  1. Un día será así. Quitarnos la mascarilla fuera de casa nos parecerá indecente, vergonzoso..mostrar nuestro rostro nuestra sonrisa será privilegio de lo más íntimo, el secreto mejor guardado.
    Quizá entonces entendamos otros velos otros secretos otras culturas y formas de pensar.. quizá?

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    Respuestas
    1. Creo que la mascarilla tapará muchas bocas y abrirá muchos ojos también. Pero sí, conseguir una sonrisa será algo más intimo... Besos guapa.

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