Mundo Perigeo

Eduardo Fanegas de la Fuente

15 de mayo de 2020

Regresión
 Tenía la nariz pegada al cristal de la ventana de su habitación. No llegaba a tocarlo, pero notaba cómo emanaba el frío del exterior a través de éste. Afuera no soplaba ni una débil ráfaga de viento y la lluvia caía a plomo de tal forma que el vidrio permanecía completamente limpio. Casi hubiese preferido que las gotas de lluvia azotaran el cristal con fuerza, invitándole a separar la vista del desolador panorama regresivo que se avecinaba. Pero no era así. 

 Su vista seguía fija en la cortina de lluvia a la espera de que se abriera el telón y aunque sabía lo que le iba a mostrar, ya que lo había vivido mucho antes, estaba nervioso. Comenzaron a sonar los sordos aplausos de su subconsciente. Aplausos que se convirtieron en risas y burlas al ver quien estaba en el escenario. 

 La cortina de lluvia se había abierto y mostraba a un empapado y tembloroso muchacho al que el aguacero seguía azotando. Y aunque el público no podía verlo, el niño se había orinado en los pantalones. Él sí lo sabía. Ya lo había vivido antes... pero ¿cómo podían saberlo los demás? ¿de qué se reían entonces?

 Ya no importaba. Comenzaba la obra. No obstante el muchacho abrió la boca y no dijo nada. El agua le entraba en los ojos y se los limpiaba una y otra vez sin conseguir apartar la lluvia de su cara. Las risas y las burlas se convirtieron en truenos, y los tomates que comenzaron a tirar en rayos.

 Era imposible que así pudiera narrar la historia del sol. Porque él, desde allí, desde su ventana, sabía que era lo que tenía que contar. Las lágrimas le empañaron los ojos. Sabía que tendría que retroceder mucho más, pero ¿hasta cuando?

 La lluvia seguía cayendo a plomo. Se bajó el telón con el cuerpo del muchacho tirado en el suelo. Hacía mucho frío allí fuera, pero la ventana seguía sin recibir una sola gota de agua... excepto las que, desde dentro, brotaban del alma.


2 comentarios:

  1. Me parece precioso el relato que has escrito y con ese final de broche de oro, las gotas que brotan del alma.

    Chapó amigo, qué maravilla leerte.

    Un beso y un aplauso.

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    1. Estos textos suelo escribirlos dejándome llevar, así acabo de ver errores gramaticales, ortográficos y de todo tipo a patadas. Voy a excusarme diciendo que es cosa de mi teclado y mis torpes dedos. Pero a lo que venía...que un comentario así viniendo de ti es todo un honor y un placer. Besos mil.

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