Mundo Perigeo

Eduardo Fanegas de la Fuente

28 de abril de 2015

Soledad (V.O.)
Era una mujer con un nombre y una vida en consonancia. Irónica descripción para definir el silencio en el que se hallaba sumida. Ese espacio hueco solo interrumpido por los buenos días de cortesía en el ascensor y del qué se debe al al regresar a casa con la compra de la tienda de la esquina.

Soledad había perdido a sus amigos con el paso del tiempo. En un mudo interludio entre llamadas telefónicas que se convirtió en la pieza principal a interpretar. Ella tenía claro que no era lo mismo perderles que no tenerlos. Una sutil diferencia que le hacía sentir mejor.

Y amaba intensamente. Quizá de una manera tan vívida que jamás nadie lo haya sentido así antes. Porque en el silencio de su hogar se podían oír las mariposas en su estómago, el fuerte latido de su corazón y notar el calor que desprendían sus mejillas en los momentos íntimos de pasión. Momentos en los que solo la acompañaban las caricias expertas de sus propias manos y el hombre que quisiera en su imaginación.

Era una mujer con un nombre y una vida en consonancia.


1 comentarios:

  1. Soledad, una mujer que siente y ama, una mujer con nombre propio, que se acurruca en su regazo, entre sus caricias, una mujer que no está sola, sino que está llena de vida.

    Me ha encantado tu micro, y te felicito por él Eduardo.

    Un beso.



    Publicado por María para Eduardo Fanegas de la Fuente a las 28 de abril de 2015, 19:11

    ResponderEliminar

Un blog se alimenta de tus comentarios. No lo dejemos morir. Dejad aquí vuestra huella.

Los lectores opinan

Cruce de Caminos

Contacta conmigo

Querido lector

Una de las cosas que más me gusta es saber quién está al otro lado de mis libros, que mi mundo literario se enriquezca con vuestras impresiones e ideas para seguir mejorando. Puedes dejarme un mensajes a través del formulario o directamente al correo electrónico. ¡Prometo contestar!