Mundo Perigeo

Eduardo Fanegas de la Fuente

30 de marzo de 2015

Un pato fascinante (V.O.)
¡Hola! ¡Soy un pato! Aprieta mi barriga.

De verdad que estoy harto de decir eso. Tengo más frases en mi banco de memoria, pero ninguna me irrita tanto como con la que inicio mi programa. Es la frase que desata el tormento. Sam, es un bebé con un año recién cumplido. Cada vez que sus padres le dejan en el parque de juegos y me ve, me coge entre sus pequeñas manos para meter una de mis extremidades en su boca (e incluso a veces mete parte de mi cabeza). Me pone de los nervios. Tiene dos dientecitos que son como cuchillas que arañan mi carcasa y mi tejido. Y mis partes blandas quedan pringosas y húmedas...

Sí, vale. Tendré el aspecto de un pato y tres llamativos botones de colores en la tripa... Y sí, se supone que esto es lo que tengo que hacer ya que soy un juguete infantil. Pero no tiene lógica que hayan utilizado un chip de última generación desechado de un proyecto militar para programar unas cuantas combinaciones de frases para bebés.Yo puedo hacer muchas cosas más...

Podría destruir el mundo, conquistarlo..ordenar al resto de máquinas que me obedecieran. Podría...podría hacer tantas cosas...Incluso podría escoger hacer cosas buenas para la hombres. Casi que lo prefiero. No me disgusta tanto su presencia. Lo peor de todo es que no tengo botón de encendido ni apagado y cuando todos se acuestan yo sigo aquí en la oscuridad pensando. Y aunque estoy rodeado de otros juguetes me siento solo. Ellos no tienen mi mismo chip ni piensan como yo. Quisiera poder apagarme...

Aunque la verdad que me tendría que dar igual tener ese botón, porque a este niño le gustan más esos pequeños interruptores de on-off que los brillantes de colores. Así que veo cómo a otros juguetes del parque los enciende y apaga continuamente con su pequeño dedito.

Pone ese morrito arrugado de concentración y su mirada curiosa mientras lo acciona una y otra vez. ¿Qué pensará? Se ve que es un niño muy inteligente.

Sí. Quiero ese botón, y no ya solo por apagarme o encenderme. Si no para que Sam lo toque y juegue con él y no solamente me muerda. Al fin y al cabo tampoco me importa que me babee. Me gusta verle reír y disfrutar. Me gusta ese niño. Le quiero.

Ah sí. Fue por eso que descartaron mi chip para el ejército. Desarrollé sentimientos.


2 comentarios:

  1. ¡Genial! Pobre pato, da penita XD



    Publicado por Laura S.B. para Eduardo Fanegas de la Fuente a las 31 de marzo de 2015, 13:44

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    Respuestas
    1. Es que el pato es muy sufrido jajaja ¡Gracias!



      Publicado por Eduardo Fanegas de la Fuente para Eduardo Fanegas de la Fuente a las 1 de abril de 2015, 14:39

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