Mundo Perigeo

Eduardo Fanegas de la Fuente

5 de febrero de 2015

Frío Invernal (V.O.)
 –¡Madre mía! ¡Vengo muerto de frío! –Daniel entró en la casa acompañado de un aire gélido que llegó al salón levantando los papeles que acababa de dejar su mujer sobre la mesita.
  –Si ya lo dijeron ayer, que iban a desplomarse los termómetros –. Amanda se levantó de la silla  recogió las hojas del suelo y se acercó a Dani para darle un beso. –¡Estás helado! –rio al notar el frío en los labios y en el pálido rostro de su marido.
  –Helado es poco. No he entrado en calor en todo el día. –dijo alicaído mientras se quitaba el abrigo y los guantes. –Y mira que en la oficina me puse el radiador justo al lado. Pero ni así.
  –No te estarás poniendo malo...Tienes mala cara.
  –Me encuentro bien. No te preocupes. Me doy una ducha calentita como algo y noche de sofá y manta. –sonrió de forma tranquilizadora.

 Pero mentía, no se encontraba bien. Desde que había salido de casa aquella mañana el frío se me había metido dentro de él de tal forma que había perdido la sensibilidad en todo el cuerpo. Cómo sería la sensación del frío invernal que le invadía que le había cambiado el humor por completo. Se sentía tan desanimado que hasta tenía que hacer un esfuerzo inimaginable incluso para hablar y expresarse de forma normal..
 Se metió en la ducha y el agua, que aún no estaba caliente, le parecía hervir en su piel. Se miró de arriba a abajo. Tenía toda la dermis blanquecina con cierto tono amoratado en algunos puntos. No entendía cómo podía estar tan helado y no haber entrado ya en calor.
 Cenó con desgana, cada bocado era un suplicio. Estaba deseando tumbarse en el sofá bajo la mantita y ver un capítulo de Castle acurrucado junto a Amanda para desconectar un poco del trabajo y de ese día tan agotador.

  –Pero bueno, aún no has entrado en calor  –le dijo ella al notar sus manos frías rodeándola una vez se sentaron frente a la televisión.
  –Pues no la verdad...Había pensado que quizá tú me hicieras subir un poco la temperatura... –dijo con poca convicción. Había estado tan apático durante toda la velada que se sintió obligado a hacerle un arrumaco para que viera que no pasaba nada malo.
   –Voy a por el termómetro ahora mismo. Tú estás malo.  –aseguró muy seria.

 Cuando le quitó el termómetro digital no marcaba más de 25ºC.

   –Esto es imposible. –se sorprendió ella– Este chisme tiene que estar estropeado –. Apagó y encendió el aparato una y otra vez y se dispuso a ponérselo de nuevo. En ese momento Daniel cayó en la cuenta. Se llevó la mano al cuello buscando el pulso. Ahora todo tenía sentido.
   –Lo que  te decía cuando llegué a casa Amanda... Estoy muerto de frío.




4 comentarios:

  1. Como aquel chiste de los leones muertos de hambre.
    Si estuviese aquí en león ya estaría a bajo cero.
    Muy bueno.
    ...y bien traído.
    ...estoy helado brrrr



    Publicado por Ruben para Eduardo Fanegas de la Fuente a las 5 de febrero de 2015, 19:12

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    Respuestas
    1. Y sigue el frío, que imagino más aún por tu tierra ;-)
      Gracias Rubén



      Publicado por Eduardo Fanegas de la Fuente para Eduardo Fanegas de la Fuente a las 6 de febrero de 2015, 12:13

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  2. Fabuloso¡¡¡ este microrelato me ha dejado muerto... creo que tienes un don para comunicar y mantener expectante al lector¡¡ genial¡¡ no puedo decirte otra cosa.. ¡¡ me has sorprendido de nuevo¡¡¡ un abrazo¡¡



    Publicado por Francis para Eduardo Fanegas de la Fuente a las 25 de febrero de 2015, 19:54

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    Respuestas
    1. Muchas gracias Francis!! No sabes lo que me animan tus palabras. ¡Un abrazo!



      Publicado por Eduardo Fanegas de la Fuente para Eduardo Fanegas de la Fuente a las 1 de marzo de 2015, 10:19

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