Mundo Perigeo

Eduardo Fanegas de la Fuente

1 de diciembre de 2014

El camino a la felicidad

"He dejado mi trabajo, he malvendido mi casa y todas mis posesiones porque para dos meses que me quedan de vida voy a vivir."

 Carlos había escuchado aquellas palabras de boca de su hermano no hacía ni cuatro horas y se repetían en su cabeza una y otra vez. Realmente no le afectaba que su hermano con 40 años fuese a morir de cáncer. Él y David no habían tenido mucho trato a pesar de los lazos de sangre que les unían. Siempre habían hecho cada uno su vida en el seno de una familia en la que todo el mundo iba a lo suyo. Sabía que no le iba a echar de menos. ¿Lamentaría su muerte? Sí, era su hermano y no era tan desalmado como para no sentir eso. 

Claramente no era la parte de "para dos meses que me quedan de vida..." lo que le había dejado pensativo. Lo que le había pinchando en el corazón y revuelto sus pensamientos fue aquello de "...voy a vivir". Eso le hizo meditar sobre muchas cosas.

Al poco tiempo Carlos dejó su trabajo, vendió su casa, su coche y se deshizo de todas las cosas materiales que no necesitaba. Habló con su hermano y vio que tenían muchas más cosas en común de las que pensaba. Disfrutó con él los momentos que no habían disfrutado en años hasta su muerte. Después viajó, conoció lugares y personas maravillosas y volcó su tiempo y sus esfuerzos en aquel sueño que tuvo un día y se quedó en un camino olvidado de su juventud. Hoy es un hombre plenamente feliz.

8 comentarios:

  1. Bello relato... pienso que es ideal y la muerte te enfrenta a situaciones inimaginables. Es lo único (su cercanía, un episodio cercano...) capaz de removernos y darnos otra oportunidad...



    Publicado por Francis para Eduardo Fanegas de la Fuente a las 5 de diciembre de 2014, 11:33

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    1. Siempre tiene que ocurrir algo en nuestras vidas para que vemos el mundo de otra manera. Muchas gracias por tus palabras



      Publicado por Eduardo Fanegas de la Fuente para Eduardo Fanegas de la Fuente a las 9 de diciembre de 2014, 12:17

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  2. Hermoso Eduardo, como siempre cautivando y logrando llevar a la imaginación a eso lugares que reflejas en tus escritos. Un fuerte abrazo,



    Publicado por Ana Carolina para Eduardo Fanegas de la Fuente a las 7 de diciembre de 2014, 0:53

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    1. Ana Carolina, ya sabes que solo cuento cosas que hacen sentir. Gracias por estar ahí. Un beso muy fuerte



      Publicado por Eduardo Fanegas de la Fuente para Eduardo Fanegas de la Fuente a las 9 de diciembre de 2014, 12:19

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  3. Uy chico...que susto me diste na mas leerlo. Pero ya, jejeje...leído el relato, entendido el comienzo. Si, la vida es una y hay que vivirla. A veces nos ahogamos en un vaso de agua, y la verdad, cuando algo te golpea de verdad ves menos graves cosas que antes lo eran. Ojala no llegara ese momento de la muerte avisada para recién hacer cosas que antes aparcabas, no? Da que pensar sin duda. Un besito!!!



    Publicado por Olivia para Eduardo Fanegas de la Fuente a las 10 de diciembre de 2014, 11:03

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    1. Cuando a uno le ocurren cosas como estas aprende a valorar lo que es realmente importante. La pena es que tengan que ocurrir para que nos demos cuenta. Me alegra tu vuelta, besos!!



      Publicado por Eduardo Fanegas de la Fuente para Eduardo Fanegas de la Fuente a las 11 de diciembre de 2014, 13:20

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  4. Me encanta el título y la historia. Es nostágico y esperanzador a la vez. A veces dan ganas de hacer igual que Carlos, pero cuando hay niños de por medio es difícil. El reto para algunos es compaginar los sueños sin escapar de donde estamos ahora, ¿Será posible? Como siempre, un placer leerte, Edu. Besosss



    Publicado por Jo Anne para Eduardo Fanegas de la Fuente a las 11 de diciembre de 2014, 13:17

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    1. Ay Jo Anne, te echaba de menos por aquí. Veo que ya te funcionan los comentarios otra vez. Efectivamente con niños todo cambia. Yo de momento no soy capaz de compaginar las dos cosas pero todo se andará. El placer es mio, besos guapa!!



      Publicado por Eduardo Fanegas de la Fuente para Eduardo Fanegas de la Fuente a las 11 de diciembre de 2014, 13:22

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