Mundo Perigeo

Eduardo Fanegas de la Fuente

19 de mayo de 2014

Autobombo y promoción
Hoy vengo a sembrar un poco de... bueno ya veremos qué es lo que sale porque ya sabéis que me dejo llevar. Voy a comenzar con lo más conocido. ¿Quién no ha visto la película Ocho apellidos vascos?

Con una promoción y una inversión nada desdeñable en publicidad que ha invadido todos los medios posibles, la película se ha convertido en la más taquillera de la historia española y ha permanecido 61 semanas en el número 1. Los productores y distribuidores se "sorprenden" ante tamaño éxito. Y sí, entrecomillo porque no me creo que se sorprendan tanto cuando es algo estudiado y medido al detalle.


Quizá se han sorprendido porque sabiendo que es una película del montón (por no decir mala) han conseguido el objetivo que buscaban: Invertir en publicidad para sacarle el mayor provecho y arrastrar al público a los cines. Lo consiguieron, pero partían de una buena idea que se perdió en un guión que da un poco de pena.

Lo sé, no hace mucho que dije que yo no iba a hablar mal de nada que no me gustase, que no iba a perder el tiempo en ello y que para gustos los colores y bla, bla, bla. Creedme, tengo mis motivos. Además la productora ya tiene lo que quería (que es nuestra pasta en sus bolsillos) a pesar de que le ha salido un poco rana por la filtración en Internet del DVD cuando aún no se ha comercializado. Cosa que ha hecho mucho daño a su liderazgo. Si no fuese por esto hubiese seguido siendo número uno y recaudado muchísimo más.

Y a esto quiero llegar. Con una buena promoción y la publicidad necesaria se puede conseguir grandes resultados aunque el producto no se de calidad. No hace falta ser pata negra.

Casos más cercanos por la parte de la literatura que me toca. Hace poco he leído dos obras (una novela de vampiros y otra de zombies) que no son de mis géneros preferidos lo reconozco, aunque leo de todo. He de decir que no son nada buenas para mi gusto (repito que para gustos los colores), pero han conseguido ser número 1 en varias listas de librerías tanto físicas como online y tener un público fiel. Y es que sus autores (ambos noveles) han conseguido con el autobombo y la promoción, el apoyo de unas editoriales que han sabido jugar sus cartas y un carisma que atrae masas, encumbrarse en un mundo tan difícil como el literario.


Pues sí, les envidio. Envidia sana ¿eh? Porque ya me gustaría a mi tener esa capacidad. Y no voy a decir que mi obra sea mejor o peor, que eso ya no me corresponde. (¿Veis? Tenía que decir que es lo mejor que se ha escrito en siglos. No sé venderme ¡Leñe!) Lo que me tocaría es hablar de mi mismo, que no me gusta nada. Decir que lo que hago es la leche y molo mucho. Pero no, eso no es lo mío ni va conmigo. Y lo sé. O aprendo a hacerlo o no llego a ninguna parte. Porque visto cómo está el tema editorial y con los planes que tengo en mente para mi próxima novela más me vale que espabile y aprenda rápido. Un crowfunding bien hecho es difícil de llevar a buen puerto. Y es lo que pretendo.


Aunque claro tengo la opción de buscarme un agente o un representante que haga toda esa parte que no me gusta de este mundo. ¿Conocéis alguno? o ¿Queréis serlo uno de vosotros? ;-)

2 comentarios:

  1. Ufff... ¿Un agente literario? No sé qué pensar. Algunos escritores hablan maravillas de ellos, pero otros...



    Publicado por Lady Ovejita para Eduardo Fanegas de la Fuente a las 19 de mayo de 2014, 18:53

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  2. Pues si tú no sabes qué pensar imagínate yo... ;-P



    Publicado por Eduardo Fanegas de la Fuente para Eduardo Fanegas de la Fuente a las 20 de mayo de 2014, 8:14

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