Mundo Perigeo

Eduardo Fanegas de la Fuente

9 de junio de 2011

¿Fumas? Toma fuego (V.O.)
Este es un relato corto que escribí allá por Marzo de 1995. La verdad que no me siento en absoluto orgulloso de él. Lo escribí en un rato de furia. Un amigo me quemó con un cigarro y me hizo una buena herida. Aún tengo la marca en la mano. Pero bueno ahí está y me dió pie para una imagen que me hice de una escena del libro. No espero que os guste porque hasta a mí me da un poco de vergüenza ;-P

No me gusta que me fuercen a hacer las cosas –pensó mientras apoyaba el teléfono sobre sus rodillas. Agachó la cabeza y lo observó.

-Si hago las cosas es porque quiero, bueno si tengo que hacer algo por obligación lo hago rápido salga bien o mal, no me puedo entretener en cosas insignificantes y sin relevancia, aunque esto es importante -sonrió levemente.

Acababa de llamar a sus amigos para salir de marcha. Sábado, el día del desmadre, el único que podía desconectar de su jodida y puteada vida.

-Siempre nos queda París -dijo mientras pensaba en Humprey Bogart; aunque su ídolo fumaba (fumó, porque ya estaba muerto) le respetaba. Carlos empezó a balancearse hacia delante y atrás, su mirada se perdió en el más allá.

-Hay veces que hasta el simple hecho de existir me agota... Existir -de repente se levantó, dejó el teléfono y se fue a duchar y cambiarse de ropa. Hoy era el día, era sábado. Cuando bajó a las ocho Julián ya estaba esperando en la puerta con el coche; Antonio estaba de pie fuera y como siempre Pedro sería el último en llegar.

-i Qué pasa tío! -Saludó Antonio -¿Qué tal esta semanita? -Carlos sólo veía a sus amigos los fines de semana todos tenían vidas muy diferentes pero eran amigos desde siempre.

-Como todas las semanas, que quieres que te diga -contestó secamente.

-Joder macho, qué serio estas hoy -dijo Julián mientras bajaba del coche. - Venga hombre anímate que es sábado -sonó un trueno, Carlos se alegraba de que el tiempo le permitiese poder llevar la gabardina, hoy la necesitaba.

-iAhí viene Pedro, casi puntual! -rió Antonio -iTodo el mundo al coche!

De camino hacia no sé donde Julián puso la radio a todo volumen, chunda chunda chunda chunda -Eso no es música. -Pensó Carlos -Qué diferentes somos.

-Pásame un cigarro -pidió Pedro a Antonio.

-Joder tronco nunca llevas tabaco -reprochó este último mientras se lo daba.

-Es que se me ha olvidado en casa. -Se excusó. Todos fumaban menos Carlos, odiaba el tabaco.

-Bajad las ventanillas que me molesta el humo -dijo irritado.

-Pues hoy vamos al Maná Maná así que prepárate -dijo Julián. -A ver si hoy nos comemos alguna rosca.-prosiguió.

Era una discoteca donde iba todo el mundo a ligar y estaba siempre hasta los topes. julian desde que le dejó la novia hacía ir a menudo a todos por allí y no precisamente para ligar sino porque sabía que allí la vería con sus amigas.

Carlos se quedó pensativo mientras asomaba la cabeza por la ventanilla para no tener que tragarse el humo de sus amigos. -Una vez -recordó - julian y Laura me dijeron que cuando estaban juntos se sentían como Bonnie & Clyde , como Romeo y julieta , como Frank y Stein , como Ramón y Cajal ; esto demuestra mi teoría de que sus coeficiente intelectuales sumados seguían siendo de dos cifras y muy bajas, sí señor, bastante bajas.

El resto del trayecto Carlos no abrió la boca para nada, solo para resoplar de vez en cuando. El jolgorio impuesto por Pedro y Antonio iba en aumento mientras que julian iba pensando en poder ver aunque solo fuese de lejos a Laura .Al llega a la discoteca era imposible encontrar aparcamiento -i Madre mía al paso que vamos encontraremos sitio cuando cierren! -Se desesperó julian .

-Déjalo en tercera fila -Dijo Pedro. -i Claro como el coche no es tuyo! 

Carlos divagaba.. Cierro los ojos y el tiempo pasa tan deprisa, ocurren cosas increíbles en las que yo soy el protagonista, de repente os quiero tanto y al momento ya no os aguanto. Vaya pero si rima. -Pensó.

-i Eh tío! -le sacudió Antonio -i No te duermas que ya hemos aparcado ! -. El coche había quedado a dos manzanas de la discoteca. La divertida conversación que llevaban sus amigos mientras caminaban sonaba cada vez más lejana en sus oídos, aunque seguía caminando con ellos.

-Mi mente vive sumergida en una continua tempestad -pensaba -términos que me parecían antes claros giran en mis pensamientos en una pugna sin fin en busca de la verdad. Tenía clara la diferencia entre el bien y el mal, pero ahora me resulta difícil creer en Dios, si ese imaginario ser existiese no dejaría que ocurriesen las cosas que ocurren. No somos siervos del señor, somos siervos de la evolución; siempre tengo una respuesta científica para todo, mi propia respuesta. Ahora el bien y el mal se funden en uno solo, no encuentro explicación a nada, no hay objetivos, no hay futuro. Muchas veces pienso que permanezco dormido y todo es un sueño sin fin. -Una voz en su oido le devolvió a la realidad.

-Aquí Julián llamando a la Luna. Contesten por favor! -bromeó su amigo.

Carlos agitó la cabeza como si despertara de un hechizo.-Solo pensaba. -se apresuró a decir.

-Vale, pero ahora a pasarlo bien ¿O.k.? -Sonrió Julián. Carlos forzado le devolvió la sonrisa. -De acuerdo.

A la entrada de Maná Maná había un revuelo de personas apretujadas .La única entrada que había no era muy grande pero el local sí .Carlos pensó qué ocurriría si hubiese un incendio o algo parecido, seguro que sería una gran parrillada de GASP (Gilipollas además de ser pijos) .Rió su propia ocurrencia. Empezó a llover y Carlos se alegró doblemente de llevar la gabardina, aun así había mucha gente todavía para entrar y se empaparon. Justo cuando iban a cruzar la puerta alguien quemó el dorso de la mano de Carlos.

-¡Hostias! -gritó éste.


-Lo siento Balbuceó un tambaleante y alcoholizado yogurín. Carlos le cruzó la cara de lado a Lado con un revés de la mano mancillada o Rápidamente se formó un tumulto de expectación, Julián sujetó a Carlos por los brazos cuando este estaba a punto de patear la cabeza al postrado yogurín .La furia se había apoderado del rostro de Carlos. El gorila de la puerta dispersó a los espectadores y ya que era amigo de Pedro solo les advirtió con muy mala leche.

-Como me montéis una movida ahí dentro necesitaran de los mejores forenses para identificar vuestros restos.

-Tranquilo colega -Dijo en plan vacilón Pedro -No pasa nada, ¿A que no Carlos? -No respondió. El gorila les dejó pasar.

Una bocanada de aquel maldito olor a humo golpeó la nariz de Carlos, se hacía casi impenetrable; el chunda-chunda partía sus oídos pero no sus pensamientos. Julián desapareció entre la gente, seguro que en busca de Laura, para que le mandase a la mierda otra vez. Antonio y Pedro empezaron a babear detrás de algunas chicas. Carlos se dirigió a la barra. -Un cubata bien cargado me vendrá bien –pensó.

El sudor se deslizaba por su piel marcando más su ira, sus ojos estaban entreabiertos y se dirigían repetidas veces a las personas que le rodeaban. Siempre quise tener el poder de decisión sobre la vida de los demás, quien ha de vivir y quien ha de morir o… -Sus pensamientos se vieron interrumpidos al pasar junto a él una chica, era preciosa. Fumaba y al llevarse el cigarro a la boca la ceniza se quedó prendada de la mano de Carlos quemándole, otra vez.

-j Vaya! -graznó la chica -Ahora tendrás que darme fuego .-sugirió mientras le mostraba el cigarro descapullado de una forma bestialmente pija y vomitiva.

-¿Quieres fuego? -sonrió Carlos de forma exageradamente agradable - Has tenido suerte, hoy si llevo fuego -en un movimiento brusco empujó a la chica hacia atrás y su rostro se metamorfoseó en la imagen del odio y la locura. Sacó una metralleta (una Thompson) de debajo de la gabardina y descargó sobre la chica reventándole la cabeza.

-¡¡Toma fuego!! -gritaba una y otra vez enloquecido. La gente que estaba a su inmediato alrededor intentaba huir asustada pero las masas del lejano alrededor se lo impedía. Carlos interrumpió la línea ascendente de sus labios para eliminar a todos aquellos deshechos humanos -¡Cabrones seguro que todos fumáis! -Tomó pose de gangster y disparó a todo lo que se movía girando sobre sí mismo. Aquellos mamones superficiales caían uno tras otro, unos encima de los otros, sesos y tripas aparte. Carlos reía satisfecho entre sus apretados dientes pero por su acelerada respiración parecía resoplar.

Por primera vez era feliz, muy feliz. Los casquillos de las balas se mezclaban con los cristales de los vasos rotos y con los hielos, la sangre con el whisky y la Coca cola y el “ratatatá” de la metralleta con el chunda-chunda del bacalao.

Nada desentonaba.

-Bueno sí -Pensó -Estos jodidos cadáveres no se mezclan con el humo y las cenizas de su tabaco, tendré que quemarlos luego -. La música se detuvo y Carlos dejó de disparar, aprovechó para cambiar el cargador. La gente que no había alcanzado la puerta yacía esparcida en un mar de sangre por toda la sala y los que seguían vivos estaban escondidos tras la barra. Carlos se acercó lentamente recordando las películas de vaqueros, se oían varias voces aterrorizadas y entre ellas destacó una.

-iCarlos no dispares, soy yo Julián! -Asomó la cabeza con las manos en alto por detrás de la barra hasta ponerse de pie -iTío no dispares soy tu amigo!

-¿Sabes? -dijo Carlos tranquilamente -Bogart nunca corrió tras Bergman cundo le abandonó, aun así el también fuma y si estuviese vivo yo mismo le mataría solo por eso ¿Entiendes?

-Dejaré de fumar, te lo juro. -Suplicó.

-No, no lo entiendes -apuntó, disparó y el cuerpo de su amigo salió despedido contra las botellas de los estantes reventando su cuerpo con el resto del cargador. -Tendrán que recogerte con pinzas. -Se subió a la barra mientras ponía otro cargador y eliminó a los últimos mierdas que se escondían. -iCoño, si eso era Laura! -comentó para sí mismo cuando volaba la cabeza de una chica. -i Je, je, je!

Un megáfono habló fuera -iEs la policía, deje el arma y salga con los brazos en alto! Carlos corrió a la cabina del disc-jockey y cogió el micrófono. -¿Quién es usted? -gritó la sala.

-Soy el comisario Flores -respondió desde fuera.

Hubo un largo silencio.

-¿Usted fuma?

-No -dijo sorprendido el comisario.

Carlos miró la sala, estaban todos muertos. -Está bien me entregaré.

Esposado en el asiento trasero de un coche de policía se dirigía a la comisaría. 

-Perdona -llamó al copiloto.

-¿Que quieres hijo de puta? -le insultó el policía mientras le echaba el humo de un pitillo a la cara. -¿Me das un cigarrito?

¿FIN?

2 comentarios:

  1. Menos mal que yo no he fumado en la vida (creo que ni se fumar).
    Llegas a publicar esto el día dos de enero de este año, y te veo huyendo del pais, que la gente está muy irascible.
    Me has dado envidia con lo del fuego, voy a poner una entrada sobre el fuego, pero no te preocupes, no se parece nada a esta.



    Publicado por Ruben para Pedacitos de Muerte a las 9 de junio de 2011 11:49

    ResponderEliminar
  2. Eduardo Fanegas de la Fuente10 de junio de 2020, 11:55

    Ruben - Debe ser que ya veía yo venir el futuro del tabaco en España jajajaja, voy a leerte ahora a ver que has hecho con ese fuego :-)



    Publicado por Eduardo Fanegas de la Fuente para Pedacitos de Muerte a las 10 de junio de 2011 00:03

    ResponderEliminar

Un blog se alimenta de tus comentarios. No lo dejemos morir. Dejad aquí vuestra huella.

Los lectores opinan

Cruce de Caminos

Contacta conmigo

Querido lector

Una de las cosas que más me gusta es saber quién está al otro lado de mis libros, que mi mundo literario se enriquezca con vuestras impresiones e ideas para seguir mejorando. Puedes dejarme un mensajes a través del formulario o directamente al correo electrónico. ¡Prometo contestar!