Mundo Perigeo

Eduardo Fanegas de la Fuente

19 de mayo de 2011

El coche de sus sueños (parte I) V.O.
Para que no se os haga muy engorroso de leer he decidido dividir los relatos más largos en varias partes. Es lo que tienen los blogs, que no están como para meter mucho texto y no hay quien se lo lea como tenga más de mil palabras. Hoy os traigo El coche de sus sueños, un relato escrito en febrero de 1995 y que se lo dediqué a una profesora que me traía por la calle de la amargura en la facultad. Y eso que no era la peor...jajaja  Ahora lo leo y no puedo evitar reírme, poco queda de él en la novela pero algo sí que aportó ;-)

La lluvia no arreciaba y su golpeteo constante en la capota del coche se había tornado silencio ensordecedor. Los cristales se habían empañado por el frío y por una respiración entrecortad.  El dolor era tan agudo que la hoja de metal aun clavada en el vientre le quemaba, ya no podía moverse, pero aun así había llegado a su destino.

Estaba anocheciendo ya y Fel salía tarde del laboratorio, se había quedado otra vez enfrascada en sus estudios del efecto de las ristras de ajos y crucifijos sobre los murciélagos y vampiros. Al llegar a la planta baja, nada más salir del ascensor, vio un Honda Civic blanco aparcado justo en frente de la puerta.

-No puede ser -susurró. Se acercó a las cristaleras y confirmó sus sospechas, era el coche de sus sueños. Por un momento se asustó y por su mente pasaron miles de ideas en un instante.

Primero pensó que Mr. Udo se había tomado en serio su chanza sobre que le aprobaría al conseguirle, aunque fuese robado, el coche de sus sueños, aquel que estaba allí. ¿Se habría vuelto loco Udo y lo habría robado? -No -dijo para sí misma Fel sonriendo forzadamente, aquel joven a veces no parecía muy cuerdo, pero no para llegar a eso. Debía ser una broma del simpático jovenzuelo y lo alquilaría para darle una sorpresa. 

-Sí, debe de ser eso -pensó no muy convencida.

Salió al soportal del edificio y se paró justo delante del coche. Observó que los cristales estaban empañados y se dibujaba la silueta de alguien en el interior. No se movía.

-¿Hola? -llamó, no hubo respuesta -¿Hola? -repitió mientras golpeaba con los nudillos el cristal de la ventanilla. Tampoco hubo respuesta. La lluvia la estaba empezando a calar pero resistió permanecer allí. Recorrió con los ojos el maravilloso coche y disfrutó pensando que sería para ella. Sí , debía ser una broma de Mr. Udo.

Volvió a llamar mientras abría lentamente la puerta del coche repentinamente ésta se abrió de golpe y un cuerpo cayó a sus pies. Instintivamente Fel se agachó a sujetar a la persona que caía y su mano tropezó con algo, lo sujetó y cayeron ambos al suelo. Una voz familiar la sacó de su confusión.

-Lamento haber manchado tu nuevo coche -dijo con voz quebrada Udo. Fel cayó en la cuenta de lo que rodeaba su mano era un puñal clavado en el vientre de su alumno y que este borboteaba sangre por todas partes. Miró al interior del coche y vió que el asiento del conductor estaba cubierto de sangre.


Fel giró la cabeza rápidamente hacia todas partes buscando ayuda. Una compañera de Udo observaba la situación con los ojos fuera de sus órbitas desde el edificio de aliado. Su mano en el puñal, el puñal en el vientre y bajo la cortina de lluvia el coche de sus sueños.

-¡No , no es lo que parece! -Ya era tarde, la chica había desaparecido en el interior del edificio. Seguro que llamaría a la policía. La cabeza de Fel se convirtió en un hervidero de ideas atolondradas; nadie la creería, había huellas suyas en el puñal, todos en el laboratorio del grupo de prácticas de Udo sabía que le había pedido un coche a este y fuera broma o no allí estaba el coche y el muchacho moribundo.

Estaba claro, tenía que Ilevarle urgentemente al hospital, salvarlo y todo se aclararía. Fel arrastró al muchacho al interior del coche y lo sentó delante, el joven gemía y se quejaba pero había que darse prisa. Cerró la puerta de un golpe y se puso al volante, gracias a Dios las llaves estaban puestas, arrancó y pisó el acelerador a fondo; le dió la sensación de que el coche volaba, era maravilloso.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Un blog se alimenta de tus comentarios. No lo dejemos morir. Dejad aquí vuestra huella.

Los lectores opinan

Cruce de Caminos

Contacta conmigo

Querido lector

Una de las cosas que más me gusta es saber quién está al otro lado de mis libros, que mi mundo literario se enriquezca con vuestras impresiones e ideas para seguir mejorando. Puedes dejarme un mensajes a través del formulario o directamente al correo electrónico. ¡Prometo contestar!