Mundo Perigeo

Eduardo Fanegas de la Fuente

13 de marzo de 2009

Cosas de brujas (III Final)
- Así que bruja de nariz de payaso...-dijo la cavernosa voz. Aún no se había difuminado todo el humo cuando la joven brujita supo que aquel hechizo la había trasladado hasta la Torre de la Alta Hechicería, que era el lugar donde residía la bruja con más poder y conocimiento de la historia conocida. Era ella, la Dama de los Cabellos de Fuego, Aileon.

- ¿Sabes lo que significa eso?

- Eh…sí-se hizo el silencio, y la brujita pensó que la gran dama esperaba que le diera alguna explicación más.- ¿Que no puedo ir a la convención?


Aileon rió, pero su risa no fue maléfica, si no de auténtica diversión ante la inocente respuesta de la pequeña. Se acercó a ella con un ligero caminar, como si flotara hacia ella. Cuando
estuvo a su altura alargó su dedo índice y se lo pasó suavemente por la punta de la roja nariz de la brujita.

- Sígueme mi joven niña-. La brujita se sintió cómoda junto a aquella gran mujer, supo que no estaba allí porque hubiese hecho ningún mal, supo que estaba allí por algo más. Aileon abrió con un gesto unos enormes ventanales que daban paso a una terraza en lo alto de la torre. Al salir y asomarse a ella pudo ver que la vista alcanzaba hasta más allá de los límites del reino, no solo se veía Linatown, también se alcanzaba a ver Neissel en el otro confín de la península de Hedest.

- Ooohh-dejo escapar la pequeña sorprendida.

- ¿Sorprendida verdad? Yo aún también me sorprendo. Pero no de lo extenso que es este mundo y de todo lo que hay en él. Me sorprenden las personas y en especial las que son como tú. Personas con un corazón tan grande y puro que se refleja en su exterior de las formas más curiosas, como tu nariz de payaso.- La brujita alzó la cabeza para encontrarse con la sonrisa y la tierna mirada de la gran dama - Las personas como tú –continuó- son las que hacen que este mundo sea algo maravilloso. Que a pesar de que haya miles de narices retorcidas y verrugosas como tantas personas y almas que las llevan siempre habrá una esperanza. La gente con la que te cruces, la gente que te vea y que te conozca acabará metiendo su mano en el bolso buscando su propia nariz de payaso. Sal a ese mundo y cámbialo. Tú tienes el poder y no dejes que nadie te diga lo contrario.

Y así lo hizo. Después de tantos años, desde aquel lugar tan lejano en el que se desarrolla esta leyenda se extendió la magia de tan especial brujita por otros mundos hasta llegar a nosotros. Y hoy aún aquí, se sospecha que hay una mujer que al sonreír se le enciende el bolso con una graciosa luz roja.

4 comentarios:

  1. Jejejeje... pero que tierno final! ¿Y tu nariz de payaso dónde la tienes?
    Me ha encantado amor, un besazo y una sonrisa con la nariz roja jejeje

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  2. A mí el bolso se me enciende también en rojo
    ...porque no tengo un duro.

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  3. entonces finalmente no era una bruja, al menos no una de verdad... es una bruja defectuosa... auqnue fuera buena.

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  4. Almagriss - No sabes lo que me alegra que te haya gustado, eres un cielo. ¿Mi nariz? Ahora mismo congestionada, la primavera...ayss, Besitos!!

    Tesa - Ya sabía yo que tú no llevabas nariz.

    Ramón de Mielina - Es una brujita, y de defectuosa nada, más quisieran ser las demás como ella :-) Un abrazo!



    Publicado por C. C. para C.C. a las 14 de marzo de 2009 23:46

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