Mundo Perigeo

Eduardo Fanegas de la Fuente

11 de marzo de 2009

Cosas de brujas (I)
 Se dice que hace muchos años en un lugar muy lejano llamado Linatown se celebraban aquelarres. Allí las brujas se ponían al día sobre los últimos hechizos, sobre dónde conseguir los más complicados componentes para las pociones y en especial disfrutar de buena compañía y divertidos cotilleos, como el bien que les había hecho la saga Harry Potter y los malos recuerdos que les traían las películas de Disney...

El pueblo se vestía de gala para el acontecimiento, "El Gran Aquelarre edición tropecientas-mil", las calles se decoraban con murciélagos, ranas, escarabajos y otros bichitos; había escobas voladoras que barrían solas las aceras, gatos negros debajo de escaleras que jugueteaban con enormes ratas parlanchinas...

Era una época y un lugar donde las brujas no estaban mal vistas, eran como las hadas pero como más enrolladas. No eran tan pijas, les gustaba ir de negro con un toque gótico, beber cerveza y aguamiel y soltar algún taco de vez en cuando. No a todo el mundo le gusta el rosa y decir cáspita!...

Lo que sí tenían en común todas las brujas y era típico en la realidad y en los cuentos era una cosa, su característica nariz. Mientras las hadas las tenían pequeñitas, bonitas y respingonas las brujas poseían unas narices grandes, ganchudas y con alguna que otra verruga. Eso no quería decir que las brujas no fuesen guapas, en su mayoría tenían unos cuerpos sexys y unas caritas preciosas, pero aquellas narices les quitaba mucho sex-appeal.

Tener una nariz de bruja era como tener una señal de identidad, como una demostración del linaje al que pertenecías y del cual te sentías orgullosa.

Aunque claro...en todo hay excepciones.

Así transcurría el primer día de la convención, con brujas que llegaban de todos los rincones del país, con sus risas escandalosas inundando las calles y los bares, y sus pícaros piropos a los jóvenes casaderos del pueblo.

Y fue entonces cuando llegó una joven brujita que acudía por primera vez al aquelarre. Sonriente bajaba por la avenida principal en dirección al centro de convenciones que estaba en la plaza mayor de Linatown.

En su camino la joven brujita iba emocionada, lo miraba todo con ojos curiosos y sin darse cuenta más que andar daba saltitos que la hacían bailar. Saludaba alegre a sus compañeras y no se daba cuenta que a su paso las risas se congelaban y las demás brujas la miraban con asombro.

Tras de sí quedaban corros de cuchicheos y voces críticas...

-Pero..¿Habéis visto eso? -decía una.
-¡Qué horror! ¡Qué desfachatez! -decía otra.
Pero la brujita no se daba cuenta de lo que ocurría a sus espaldas y por fin llegó a la entrada de la gran sala donde se celebraba el Aquelarre.



4 comentarios:

  1. ¿Qué era? ¿qué era lo que le hacía ser diferente?... venga, venga... dilo...
    Jejejej que historia tan chula :)
    Continúa, please...
    Un beso

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  2. No te he autorizado para publicar mi biografia....

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  3. inocente la tipeja, a dónde va sin nariz.

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  4. Almagriss - No te preocupes que en nada pongo la segunda parte, me alegre mucho que te guste :-) Un besazooo

    B.B. - Lo siento mucho, pero ya sabes que no es tu biografía, ohhhh!! La tuya como sería? ufff, de miedo seguro jajaja. Este es un cuento que escrito para una amiga con todo mi corazón. No sé si me dejará que la nombre por aquí ;-P
    Un besazo cabezota!



    Publicado por C. C. para C.C. a las 12 de marzo de 2009 16:10

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