Mundo Perigeo

Eduardo Fanegas de la Fuente

13 de octubre de 2008

El síndrome de las manos suaves
- Anda que manos más suaves tienes - dijo ella rozando sus manos por casualidad
- ¿Ah, si? ¿ Tú crees? - se hizo el sorprendido, no era la primera vez que se lo decían.

Una cita, o quizá un par de horas más tarde.

-Ummm, siiii.... -gimió ella al terminar.
Él no dijo nada, y al tumabarse al lado de ella empezó a acariciar su piel lentamente con las yemas de los dedos.
- Umm, que manos mas suaves tienes...

Él siguió sin decir nada.


9 comentarios:

  1. Mmmmmm....se me vienen a la cabeza muchas cosas, pero hoy no voy a decir nada....

    BESOS

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  2. Estaria en éxtasis! ;) Por eso no dijo nada.

    Las manos son imprescindibles, como los susurros acertados.

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  3. Una caricia en el sitio adecuado, y un susurro acertado, como dice LoLiTa, y lo demás es relativo...
    ¿Es autobiográfico? :)

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  4. Y entonces respondió el lobo mostrando un colmillo

    - Sí... para tocarte mejor.

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  5. Vaya, vaya... basado en hechos reales??. NAda mejor que unas manos bien cuidadas, a mi me encantan cuando los chicos las tienen cuidadas (que no mano de nena, ojo). Tacto firme, y seguro...sí, si...ays, que me pongo a imaginar cosas, jejeje.

    Besos!

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  6. Jajajaja... muy buena!! la acotación de Tesa jajaja.

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  7. Llegué por Almagriss...me han traido gratos recuerdos tus palabras, de esas manos que me acompañan.

    besos

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  8. a todos veo que nos trajo gratos recuerdos... las caricias son algo realmente imprescindible, deben existir siempre...

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