Mundo Perigeo

Eduardo Fanegas de la Fuente

Mis novelas

Saga Perigeo #2

Perigeo Rojo

Cruce de Caminos Ediciones (Enero 2020)

“Su nombre era Esther. Supe desde el primer momento que era ELLA, pero estaba fuera de mi alcance. Sabía que era una chica que jugaba en primera división y yo no tenía nada que ofrecer dentro de su mundo. Inteligente, divertida, guapa a rabiar y con el glamour suficiente como para hacer cualquier cosa y quedar siempre bien.Todos la miraban con admiración y deseo. Y no sé cómo, ni por qué, acabó fijándose en mi...

Hubiese sido una bonita historia de amor salvo por el hecho de que, entre otras cosas, se viera interrumpida por los signos del Apocalipsis. Y por desgracia yo era el elegido para evitar el fin del mundo.”

Saga Perigeo #1

Perigeo Azul

Edición Ampliada

Cruce de Caminos Ediciones (Noviembre 2019)

Pocas personas podrían imaginar que bajo los vestigios de lo que un día fue el Palacio del Buen Retiro de Madrid, se hubiera construido un complejo gubernamental de alto secreto. ¿Quién iba a suponer que bajo sus cimientos se albergarían hoy día los mayores secretos y encerraría a los hombres más peligrosos del mundo?

El Preso del Agua era uno de ellos y consiguió lo imposible. Escapar. Durante su huida se nos desvelará su sorprendente historia que, a través de unos extraños sueños, le llevarán a un pequeño pueblo del Pirineo Aragonés.

Al mismo tiempo Rodrigo, un universitario recién llegado a tan remoto lugar, se empieza a dar cuenta de que el pueblo oculta un secreto muy antiguo y bien preservado. Pronto se verá envuelto en una aventura que cambiará su vida y su forma de ver el mundo tal y como lo conocemos ahora.

Colección de Relatos

Preludios y Secretos

Interludio

Cruce de Caminos Ediciones (Diciembre 2019)

Preludios y Secretos es una antología que contiene más de 70 relatos, microrrelatos y cuentos. Cada cicatriz, cada arruga o marca en la piel tienen una historia que contar. Y muchas de ellas van acompañadas de bocetos y dibujos del propio autor y de reconocidas ilustradoras y amigas, como Gretna Vásquez o Beatriz Moreno, que le han acompañado en este maravilloso viaje literario a lo largo de los años. También encontrarás reflexiones, pensamientos y algún que otro secreto que te abrirá las puertas de Mundo Perigeo.

El portal está abierto ¿No lo vas a cruzar?

Colección de Relatos

Doce meses y un año bisiesto

Varios Autores

Wave Books Editorial (Febrero 2020)

Hay letras que esperan años, muchos, para salir a la luz. Descansan en las sombras a que sea el momento exacto, el perfecto, el que estén destinadas a dejarse leer. Esta antología es mucho más que un compendio de horror, locuras, miedos, pasadizos o viajes por estilos tan dispares: es una odisea que empezó mucho antes que la Ola misma creara vida, y ahora, hoy, este año Bisiesto, es su año...Aquí no hay coordinador, hay creadores y criaturas: nació de una idea de dos mentes, una con S y otra con C que hoy se quedarán ellas en la sombra que abandona la creación, observando como, con maestría, este conjunto de autores sin par desatan la tempestad en mar abierto que solo acaba de empezar. Colgad el calendario en la pared. Sentaos en una silla frente a sus números, y abrid el libro. Bienvenidos a los meses que marcarán vuestras vidas.

Las crónicas de Mundo Perigeo

Eduardo Fanegas de la Fuente

Nací en el ascensor de un hospital de Madrid, pero crecí y estudié en la cervantina ciudad de Alcalá de Henares. Siempre vinculado a la literatura exploré otras disciplinas como la pintura y la música. Pero por circunstancias de la vida acabé licenciándome en Biología por la UAH y me reciclé como informático en una importante multinacional.

Me

No obstante no dejé de escribir nunca. Publiqué mi primera novela en 2011 y tras varios experimentos literarios (los dos últimos bajo seudónimo) he vuelto a publicar con mi nombre real para traeros una serie de novelas de fantasía contemporánea.


Eduardo Fanegas. Escritor.
Emma Sagen. Cronista.

Mis crónicas

Una lección de historia

 Al despertar a la mañana siguiente tuve la sensación por un momento de que seguía en casa de mis padres; de que al levantarme me iba a encontrar una vez más con aquella sombría ciudad que tan poco me había ofrecido. Había recorrido sus agobiantes calles repletas de gente que corría a sus trabajos, que corrían porque el tiempo se les consumía. Y la vida se les escapaba sin darse cuenta. 

Un trabajo que yo no iba a encontrar jamás porque no había nada hecho para mí, y además, como no sé mentir, me delataba en las entrevistas. Si ni siquiera sé quien soy ni lo que quiero, cómo iba a ofrecer algo de mí útil a los demás. 

Me retorcí en la cama sabiendo que era el momento de despertarme del todo, porque aún me encontraba en el filo; ese instante, o quizá sea un lugar entre la vigilia y el sueño. Entonces me imaginé levantándome, para salir de mi habitación de cabeza al cuarto de baño. Y al ir a desayunar escucharía de nuevo la voz de mi madre tratándome como a un niño diciéndome las cosas que tenía que hacer y como tenía que actuar, como si yo ya no lo supiera. Ve aquí, ve allá, haz esto, haz lo otro, sonríe mas, no vistas siempre de gris o negro. busca trabajo aquí, me han dicho que puedes conocer gente nueva allá...no me dejaría en paz un segundo. Y sé que su intención es buena pero llega a ahogarte y yo ya me hundía muy bien solito. 

En ese preciso instante mi mente se despejó y recordé que estaba lejos de casa, y esas ganas de morirme cada mañana al despertar desaparecieron. Me alegré de estar sólo a cientos de kilómetros de cualquier persona o cosa conocida. Me podía reconstruir a mí mismo Tenía que encontrar mi camino por retorcido que fuese. 

A oscuras salí de la cama y tanteé hasta llegar a la ventana, la abrí, levanté la persiana dejando que el frío de la mañana me golpeara acompañado de un fresco olor a tierra húmeda y a pino. Y sonreí sorprendido, era la primera vez que abría una ventana de par en par y no me daban ganas de tirarme. 

Me acerqué al escritorio encendí el ordenador y borré todo lo que había escrito. Empezar de cero. Sí.

- ¡Buenos días joven! -me topé al bajar las escaleras con la alegre sonrisa de la señora Veitz. 

- Buenos días. 
- Vaya pasando a la cocina que ahora mismo le sirvo el desayuno. Sí, a la cocina -dijo a al ver mi mirada de extrañeza- no querrá hacerme abrir el comedor para una persona sola ¿No? -rió- Además me imagino que tendrá hambre. Voy a dejar estas toallas y ahora bajo – y continuó subiendo con gran agilidad. 

El día anterior debía haber bajado a cenar, pero como no me apetecía encontrarme con nadie y estaba cansado le dije a la señora Veitz que me quedaría en mi habitación, que no tenía hambre y me acostaría pronto. 

Bajaba las escaleras pensando que sería raro desayunar entre fogones y mi mente se formó rápidamente la imagen de una cocina de esas de hotel con grandes pucheros, mesas repletas de verduras cortadas y algún pollo listo para hornear...al dirigir mis pasos a la cocina mientras en mis pensamientos seguían humeando las cacerolas me encontré con un hombre bastante mayor, de unos setenta y... tantos años; nunca he sabido calcular muy bien la edad de nadie. Físicamente me recordaba a una de Papá Noel pero en delgado, con pantalones de pana y camisa a cuadros. 

- ¿Y tú, que haces aqui? ¿Quién eres? –llegó hasta mí un fuerte olor a aguardiente cuando acercó su rostro al mío escudriñándome. 

- Mi nombre es Rodrigo Lepew, soy...escritor. –No sé por qué lo dije, quizá pensé que aquel hombre estaría lo bastante ebrio para no reírse de mí y quizá quise probar como sonaría lo que siempre quise hacer, escribir. 

- Escritor ¡já! -sentenció- Y menos con ese ridículo nombre já y já –noté como el rubor subía a mis mejillas- Te diré algo muchacho –se acercó más aún a mí esgrimiendo el dedo ante mis narices- ya está todo escrito, nadie inventa nada, la historia es lo que se escribe. - Abrí la boca para defenderme, si es que tenía algo que defender, pero no surgió ningún sonido de mi garganta. 

- Lo importante no es como se plasma esa historia en el papel –continuó- si no la historia en sí...aunque si está bien relatada y documentada mejor. 

- Sí claro, bueno... -afirmé pensando que aquel anciano olería a alcohol, pero estaba bastante lúcido para dejarme sin escapatoria. 

- Además, hay pequeñas lagunas en la historia de los hombres que se deben rellenar. 

- ¿Cómo cual? –pregunté como un resorte, y al instante de formular la pregunta caí en el error que había cometido y en las batallitas de la guerra que me esperaban. 

- Como la del Caballero del la Canoa... -dijo el anciano.


Y entonces...

 Y dicho lo de la entrada anterior, podréis entender que las fotos que subo de las vacaciones no son todas las que me gustaría. Hay gente que no quiere salir en Internet sin permiso, y también quiero guardar la privacidad de las personas que quiero. Me encantaría poner aquí fotos de mi sobrino, pero visto lo que hay por Internet solo pongo lo que veis. Las otras fotos lo siento solo para los más cercanos a mi.

Y bueno para quitarle ya todo la seriedad al asunto este, a ver quien es capaz de interpretar este cartel que hay en la entrada de la playa donde vive mi hermano...


Epílogo

He llenado páginas y páginas de mi pequeño cuadernillo de notas en el avión de vuelta a casa desahogando mi "rabia" por decirlo de alguna manera. Pero me doy cuenta de que ahora no puedo reflejar todo lo que he escrito aquí en público... Mi ética y mi educación me lo impiden.

Este space comenzó siendo privado (así de paso contesto a mi querida Gret) y sólo lo utilizaba para mi como un complemento "audiovisual" a mi diario. A mi siempre me ha costado mostrar mis sentimientos a los demás y vi que por aquí podía encontrar la manera de abrirme un poco más. Así que quité algunas entradas muy personales, algunas fotos y dejé entrar a algunas personas muy cercanas a mi.

Así poco a poco (y quitando otras cosillas) hasta hacerlo totalmente público no hace mucho tiempo.

Pero veo que me es imposible escribir lo que he reflejado en mi cuadernillo. Pero bueno por lo menos lo he intentado y si quiero seguir con este space tendré que encontrar las forma de decir las cosas de una manera más sutil....tanto que parezca que no digo nada aunque yo sepa que digo mucho. En este caso toda esa rabia que traía se quedará en mi cuadernillo y en mi diario. Y aquí...bueno..así aquellas personas que en su momento lo fueron todo para mi no se sentirán ofendidas y más cuando ya ni me hablan, ni me miran e ignoran mi presencia cuando estoy a su lado por las circunstancias de la vida.

 Y eso es lo malo, porque a mi ya no me importa, pero si que compartimos una familia y me gustaría que por lo menos se mostrara el mínimo respeto y educación hacia ellos para que nadie más se vea afectado cuando estamos respirando el mismo aire. Ellos no tienen la culpa. Dicen que el tiempo pone las cosas en su sitio y tres años así son más que suficientes para superarlo...

Mi conciencia está tranquila, yo por lo menos lo he intentado.


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