Mundo Perigeo

Eduardo Fanegas de la Fuente

7 de enero de 2007

El inicio II
-¿No cree que es una época poco recomendable para venir a Neissel?-dijo el rudo tipo que iba sentado a mi lado al ver que me disponía a recoger mis cosas para bajar del autobús. El muy desgraciado no había dicho una sola palabra en todo el viaje y ahora, en el momento menos apropiado, le entraban ganas de conversar. Pues yo ya no tenía ganas. Aunque no las tuve en ningún momento si he de decir la verdad.

-Quizá.-le respondí secamente intentando evitar una forzada conversación de última hora.

-No, no es una buena época.-insistió volviendo su mirada a la ventanilla surcada por enormes chorros de agua producidos por la intensa lluvia. Si el viaje era ya largo de por sí, aquel mal tiempo lo había alargado mucho más de la cuenta. Había salido de Kala hacía ya nueve horas y aquel tipo ni si quiera reparó en que había alguien sentado a su lado. Puede que incluso debajo de aquel corpachón fuese parecido un poco a mí, uno de esos tipos que se pueden pasar horas sentado en el mismo sitio, a solas con sus pensamientos, sin aburrirse un sólo instante. En esos momentos se te pueden pasar por la cabeza ideas maravillosas e increíbles; o simplemente estás ahí siguiendo con la mirada cómo se mueven las sombras al ocultarse el sol; o como en este caso los reguerillos de agua cayendo por el cristal.

-Bueno...-dije algo arrepentido, aunque no mucho, por haber sido tan brusco-Adiós.-me despedí sin mirarle más atentó a no tropezar con mis maletas mientras avanzaba por el pasillo.

-Ya sabe, bajando por esta calle en dirección al lago.- me recordó el conductor al llegar a su lado.

-Sí, gracias.-dije mientras bajaba del autobús. En una de las anteriores paradas le pregunté si conocía alguna pensión o un hotel barato en el pueblo, y me recomendó uno llamado Talmir, igual que el lago, un pequeño pero acogedor hostal según él.

-¡Dese prisa o se calará hasta los huesos!-me gritó desde el autobús al ver que la gruesa lluvia rápidamente doblegaba mis siempre erizados cabellos. Aunque oí perfectamente su voz amortiguada por la lluvia, no pude más que quedarme allí de pie para ver cómo las puertas se cerraban detrás de mí y observar como el autobús se alejaba siguiendo su camino. Tuve la sensación de que se llevaba algo más que la última posibilidad de echarme atrás, que se alejaba una parte de mi vida para entrar en otra. Suspiré disgustado y eché a andar calle abajo intentando no pensar en ello.


4 comentarios:

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    ...........'(( . FELIZ
    .............\\ . SEMANA
    ...............\\ . UN BESO
    ................\\ . PAKY
    January 15 10:29 PM

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  2. uhm...execelente de lo que acabas de contar me ha gustado mucho me llamo la atencion y me
    gusto espaero volver pronto por aqui y que pronto me visites cuando quieras...bueno caballero de
    mando besitos de coloresy grandes abrazos desde venezuela.
    January 16 7:24 PM

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  3. que interesante me ha gustado mucho.
    January 16 7:30 PM

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  4. Este texto tiene muy buena pinta, deberías seguir tirando del hilo en esta dirección ;)
    Besos
    February 06 10:18 AM

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