Frío Invernal


  –¡Madre mía! ¡Vengo muerto de frío! –Daniel entró en la casa acompañado de un aire gélido que llegó al salón levantando los papeles que acababa de dejar su mujer sobre la mesita.

  –Si ya lo dijeron ayer, que iban a desplomarse los termómetros –. Amanda se levantó de la silla  recogió las hojas del suelo y se acercó a Dani para darle un beso. –¡Estás helado! –rio al notar el frío en los labios y en el pálido rostro de su marido.

  –Helado es poco. No he entrado en calor en todo el día. –dijo alicaído mientras se quitaba el abrigo y los guantes. –Y mira que en la oficina me puse el radiador justo al lado. Pero ni así.

  –No te estarás poniendo malo...Tienes mala cara.

  –Me encuentro bien. No te preocupes. Me doy una ducha calentita como algo y noche de sofá y manta. –sonrió de forma tranquilizadora.

 Pero mentía, no se encontraba bien. Desde que había salido de casa aquella mañana el frío se me había metido dentro de él de tal forma que había perdido la sensibilidad en todo el cuerpo. Cómo sería la sensación del frío invernal que le invadía que le había cambiado el humor por completo. Se sentía tan desanimado que hasta tenía que hacer un esfuerzo inimaginable incluso para hablar y expresarse de forma normal..
 Se metió en la ducha y el agua, que aún no estaba caliente, le parecía hervir en su piel. Se miró de arriba a abajo. Tenía toda la dermis blanquecina con cierto tono amoratado en algunos puntos. No entendía cómo podía estar tan helado y no haber entrado ya en calor.
 Cenó con desgana, cada bocado era un suplicio. Estaba deseando tumbarse en el sofá bajo la mantita y ver un capítulo de Castle acurrucado junto a Amanda para desconectar un poco del trabajo y de ese día tan agotador.

  –Pero bueno, aún no has entrado en calor  –le dijo ella al notar sus manos frías rodeándola una vez se sentaron frente a la televisión.

  –Pues no la verdad...Había pensado que quizá tú me hicieras subir un poco la temperatura... –dijo con poca convicción. Había estado tan apático durante toda la velada que se sintió obligado a hacerle un arrumaco para que viera que no pasaba nada malo.

   –Voy a por el termómetro ahora mismo. Tú estás malo.  –aseguró muy seria. Cuando le quitó el termómetro digital no marcaba más de 25ºC.

   –Esto es imposible. –se sorprendió ella– Este chisme tiene que estar estropeado –. Apagó y encendió el aparato una y otra vez y se dispuso a ponérselo de nuevo. En ese momento Daniel cayó en la cuenta. Se llevó la mano al cuello buscando el pulso. Ahora todo tenía sentido.

   –Lo que  te decía cuando llegué a casa Amanda... Estoy muerto de frío.


Jack Nicolson en una conocidísima escena de "El resplandor"



5 comentarios:

  1. en pedraza del talmir, cerca del pirineo, también hará mucho frío en invierno, pero nada que no se pueda solucionar con una buena chimenea. recuerdo cuando nora secaba sus botas y calcetines al fuego. ;)
    a mí las temperaturas extremas, tanto por arriba como por abajo, me alteran un poco el ánimo. esperemos que deje de hacer tanto calor. ^_^
    besos!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo el frío lo aguanto bien, porque me puedo poner capas y más capas de abrigo. Pero con el calor llega un momento que no te puedes quitar más...jajajaja
      En serio no aguanto el calor...Pero como bien dices con el frío y una buena chimenea.. :-D

      ¡¡Besos!!

      Eliminar
  2. Hola Emma, el binomio invierno y frío da para muchos juegos de palabras...me quedo aquí me invierno me motiva mucho más que el verano caluroso.Pasa buen sábado, besos invernales...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿A que es mucho mejor el invierno? Con diferencia. Besos Don Vito.

      Eliminar
    2. Hola Emma, ni lo dudes....
      Pasa buen día, besos totales..

      Eliminar

¡Bienvenidos a esta página, queridos lectores!
Ojalá que entre todos la convirtamos en un refugio de literatura y vida. Dejad aquí vuestra huella.

INSTAGRAM

@emmasagen