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Eduardo Fanegas

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Emma Sagen

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Escritor a tiempo parcial, de los que escriben cuando pueden y no cuando quieren. Pero soñador a tiempo completo...
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Observadora del comportamiento humano y cronista del devenir de la humanidad. Aunque a veces no puedo evitar intervenir y ser parte activa...

viernes, 21 de abril de 2017

Nauseabundo

El olor a carne quemada era nauseabundo, pero al pequeño Klaus le recordó a las fiestas de invierno. Acababa de llegar la primavera y no pudo evitar rememorar el aroma que, hacía unas pocas semanas, desprendía el asado de jabalí que preparaba la abuela grande. Era el mismo olor que cuando las llamas se levantaban y quemaban la piel del animal haciendo que la grasa chorreara sobre la hoguera.

 El niño sabía que no debería estar pensando en aquellas cosas y que el olor tendría que resultarle nauseabundo. Todos a su alrededor lo decían. Pero Klaus no entendía porqué el olor que desprendía la tía Margaret  mientras la quemaban tenía que ser malo. Si el jabalí cuando estaba vivo olía mal y al asarse olía tan apetitosamente...¿Cómo iba su tía, que solía oler a fragancia de hierbas, oler mal asada? Incluso debería oler mejor que el jabalí.

 A la tía Margaret la quemaban por bruja. Sabía leer, escribir y sabía algo de medicina natural. Lógico que la quemaran. Todos aquellos conocimientos no eran más que brujería y no podían traer nada bueno.

 A Klaus le rugieron las tripas, tenía hambre y ver asarse a su tía atada a un poste no ayudaba. Menos mal que el ruido que emitía su estómago quedaba amortiguado por el crepitar de las llamas y los últimos gritos agónicos de Margaret. Esa era la única diferencia palpable entre el jabalí y ella. Al jabalí le habían dado muerte antes y a ella la asaban viva. Quizá por eso decían que era nauseabundo.

 Al niño se le hizo la boca agua. No pudo evitarlo. Una cosa era comerse un jabalí y otra comerse a una bruja que además era tu tía. La comunidad en la que vivía Klaus era muy estricta. Sin embargo él tenía hambre...


Escena de la película de "El hotel del horror" (1960)

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7 comentarios:

  1. Emma pues si tienes razon, va mucha diferencia, de comerse un jabalí a su tia pero cuando él hambre llama al estómago...

    Besos.

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  2. madre mía...la necesidad también aprieta! yo tuve una racha de leer mucho sobre la quema de brujas y te quita el sueño!!

    un beso corazón y feliz semana

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    1. Carol, normal que te quitara el sueño con ese tipo de lecturas!! A mi me pasa a veces igual, que como me obsesione con un tema concreto no leo o hago otra cosa. Un besazo!!

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  3. Emma no sé si debería pero a mí también me despierta el hambre...no me quita el sueño no..

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    1. Hola persona desconocida XD, ya veo que eres una persona con buen apetito jajaja, gracias por comentar. Un beso

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  4. Hola Emma, tus letras dan hambre de necesidad, de necesitar seguir leyendo..
    Gracias, pasa buen día, besos atragantados..

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    1. Viniendo de de ti Don Vito es un honor que te apetezca seguir leyendo, lo único que espero es que no se te atraganten mis letras ;-)

      Besos digestivos?

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