Un tumor inesperado


Rodrigo finalmente tuvo que ir al médico. 

Hacía tiempo que no se encontraba bien y lo que comenzó con un simple pinchazo en el pecho había ido a peor y su estado era lastimoso. Tanto física como psiquicamente. Había pasado por varios centros médicos pero nadie conseguía dar con el diagnóstico. El primer médico que le vio dijo que eran gases, el segundo que era por la mala alimentación y el tercero dijo que estrés debido al trabajo. No tenía ninguno razón.

Ahora se encontraba en el especialista. Oncología....Rodrigo se temía lo peor.

 -Así que siente un dolor en el pecho.
 -Sí a la altura del corazón.
 -Y en el estómago tiene un vacío y a veces como si se le retorciera y aletearan dentro.
 -Efectivamente doctor.
 -¿Algún síntoma más?
 -Sí, no me puedo concentrar en el trabajo, ni en nada de lo que hago...duermo mal y desde que me despierto hasta que me acuesto tengo los pensamientos ocupados por lo mismo. Y de vez en cuando me quedo sin aire y suspiro sin motivo alguno. 

El médico se levantó y se acercó a Rodrigo. Éste pensó que le iba a auscultar pero se sentó en el borde de la mesa y le miró a los ojos de cerca asintiendo con la cabeza.

 -Creo que ya es demasiado tarde. El tumor comenzó en el corazón y se ha extendido ya por todo su organismo. Especialmente se ha instalado ya en su mente. Nada se puede hacer ya...
-Entonces...¿Qué me ocurre doctor?
-Está usted enamorado.


Y con esta tontuna de relato de hoy (si es que se le puede llamar así jajaja) quiero desearos que paséis unas felices fiestas en compañía de los vuestros. Deciros que no hay problema que no tenga solución y que las cosas son como nos las queramos tomar. Yo me tomo un descansito y no vuelvo hasta enero. Así que ¡¡Besos para todos y nos leemos el año que viene!!

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