Rodrigo y la muerte de Superman


Rodrigo ni siquiera era del montón, él era...neutro.

Ni feo ni guapo, ni listo ni tonto, simplemente pasaba desapercibido; como cualquier otro joven de hoy en día. .. De niño había sido como todos los otros críos, solitario, introvertido, sin amigos...el objetivo de la burla de los demás. Con las preguntas típicas de esa edad en la que se quiere conocer todo:

 -Mamá, ¿Por qué yo soy yo y no otra persona?

-Abuelo, ¿Por qué veo y siento las cosas a través de mí?

Claro que había tenido, como todos los chavales, sus pequeñas cosas. En su niñez los zapatos ortopédicos que de pequeños no tenían nada, calzaba casi un 42 con 8 años y los niños le llamaban Frankenstein, sus terrores nocturnos que le acompañaron hasta bien mayorcito, en los que se despertaba gritando aterrorizado incluso varias veces en la misma noche. En la adolescencia (y luego no tan adolescente...)su cara llena de granos pasando de ser "Frankie" a "La Paella" y su aparato en los dientes hasta la universidad, "Terminator"... Vamos un montón de años sin ningún tipo de tara física o mental...

Pero como toda persona normal estas cosillas fueron superadas poco a poco a lo largo de su vida. Adiós a los zapatos, a los granos purulentos, a los andamios en los dientes y a los terribles sueños. Aunque estos últimos afectarían a su escala de valores y concepción del mundo años más tarde. Su último terror nocturno fue el día que vio Superman en el cine, logró introducir a su superhéroe en una de sus pesadillas paraevitar que una bruja malvada le comiera vivo. Bien, años más tarde como todo el mundo sabe Superman (vamos, el actor Christopher Reeve) se quedó tetrapléjico y enganchado a una máquina para poder respirar. ¿Cómo iba a interpretar el pobre muchacho que su superhéroe se había quedado en una silla de ruedas? Así es el mundo. Cruel.

Así fue creciendo como los demás niños, paseando solitario en el recreo haciendo surcos en la arena con sus enormes pies. Yendo de la escuela directamente a casa para no sufrir el ataque y las vejaciones de los demás niños, pasándose las horas muertas en su habitación desarrollando su imaginación y afianzando su personalidad y su relación con los demás. Y como cualquier otro chico normal pasó sin pena ni gloria del colegio al instituto y del instituto a la universidad. Enamorándose y desenamorándose en ese viaje educativo; Raquel en el colegio, Esther en el instituto, Susana en la universidad...siempre rechazado por todas ellas con mayor o menor grado de desprecio.

Pero él siguió su rumbo y terminó una carrera que ni le gustaba ni había elegido; y pasó a engrosar las listas del paro porque su titulación no servía para nada al no haber salida alguna para ella en esa sociedad tan bien organizada. Sin novia, sin perro, sin trabajo, sin coche y sin casa, viviendo aún con sus padres, lo único que había conseguido en su vida eran tres amigos a los que casi nunca veía. Un alcohólico que se pasaba la vida en la carretera, un inseguro gay que no había salido todavía del armario y había tenido un hijo y un retorcido pseudofilósofo misógino y utópico que irónicamente había acabado con sus huesos en el ejército.

Ahí se encontraba Rodrigo, en ese momento de la vida a mitad de camino entre los 20 y los 30 años, en ese punto de inflexión en el que algo tiene que suceder...

Christopher Reeve (el auténtico Superman)

2 comentarios:

  1. que bien escribes!! me da mucha envidia (de la buena, que conste) la gente como tú con esa facilidad de palabra.

    un beso tesoro

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Ay Carol! Muchas gracias por tus palabras, no sabes lo que me anima ver que gusta lo que escribo y más viniendo de ti, eres un cielo :-D

      Besos mil

      Eliminar

¡Bienvenidos a esta página, queridos lectores!
Ojalá que entre todos la convirtamos en un refugio de literatura y vida. Dejad aquí vuestra huella.

INSTAGRAM

@emmasagen