La trampilla

 No se trata de una trampa pequeña, no. Resulta que cuando yo era pequeña ansiaba que llegara el momento cada noche de acostarme, para poder así viajar a esos mundos mágicos a los que me transportaba desde mi cama.

Lo curioso es que lo hacía literalmente...Tapada hasta el cuello me daban las buenas noches y tras apagar la luz cerraban la puerta de mi cuarto sabiéndome segura y a salvo allí. Pero yo sonreía feliz, porque mil aventuras me esperaban antes de dormir. Sin sacar las manta, bien metidas bajo el colchón por mi madre para que no me destapara en la noche, me deslizaba hacia arriba en la almohada quedándome en cuclillas sobre ella, y ni corta ni perezosa me sumergía de cabeza bajo las sabanas avanzando cual marine cuerpo a tierra hasta los pies donde cada noche aparecía la mágica trampilla.
La levantaba con mis temblorosas y excitadas manos y con una sonrisa traviesa me deslizaba por el túnel que se abría tras ella. Unas veces había una pasillo, otras unas escaleras que bajaban o subían, pero de cualquiera de las maneras todos los caminos llevaban a mundos mágicos. Mundos de piratas, de hadas, de dragones, de tesoros, de monstruos infernales, de princesas...cada noche una aventura de ensueño. Y cuando volvía, cerraba la trampilla y caía agotada en los brazos de morfeo con una sonrisa en los labios.

Hoy me pregunto que habrá sido de esa trampilla...¿seguirá ahí? Yo creo que sí. Porque no me imagino este mundo o cualquier otro sin todo lo que he creado y vive en Perigeo.


No me digáis que no queréis una igual...yo siiiii, de pequeña hubiese disfrutado como una loca con ellas...aysss, bueno y de mayor también lo haría ;-) Imagen de http://www.ikeahackers.net/

6 comentarios:

  1. ay esas madres que nos medio estrangulaban con la manía de remetier las mantas en la cama hasta no poder un sólo dedo....jajaja. Sí, seguro que la trampilla sigue ahí pero nos sentimos tan ocupados que la tenemos olvidada y ya el soñar no tiene el mismo siginicado.
    y que pasada esas camas!! yo también hubiera disfrutado de lo lindo jajaja

    un besazo cariño

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    1. Pues la verdad Carol que a mi me encantaba que me remetiera las mantas jajajaja. Las camas son una pasada pero lo difícil será hacerlas y cambiar las sábanas. Todo tiene sus desventajas...pero eso sí, no olvidemos nunca esa trampilla ;-)

      ¡Besos guapa!

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  2. Hermoso relato!
    Un bello mundo de fantasia y magia donde es necesario volver....aunque sea con la imaginacion.

    Saludos.

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    1. Me alegra que te guste Adriana, muy cierto, siempre hay que volver a estos lugares de infancia llenos de magia. Un besazo

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  3. No sé si seguirá existiendo esa trampilla bajo las cobijas de tu cama, pero, de lo que sí estoy seguro (porque tus obras así lo delatan) es que, ese corazón de niña valiente, inquieta, traviesa e inteligente, aún sigue latiendo en tu pecho y continúa visitando ese mundo de hermosas historias y grandes aventuras, que luego anotarás como en una bitácora de viaje, pero esta vez, los escritos llegan enriquecidos con la personalidad y talento que solo la experiencia y capacidad de una profesional en el arte de las letras (como tú) pueden lograr.
    Por lo arriba expuesto, me pongo a pensar y deduzco que, ya no necesitas esa trampilla para ingresar al mundo mágico… porque ahora, el mundo mágico eres tú.

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    1. Ohhhh...Juan Carlos...me acabas de dejar sin palabras de la emoción. Qué texto más bien escrito, qué bonita manera de verme. Acabas de alegrarme el día, un día acaba de comenzar y es ya maravilloso. Gracias y bienvenido a mi pequeño mundo :-)

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