AUTORA DE LA SERIE DE LIBROS PERIGEO

  • Perigeo Azul

    Ya está a la venta el primer volumen de la colección de libros Perigeo. Una aventura mágica que te transportará a otro mundo y traerá al nuestro todo lo que habías soñado y mucho más...

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viernes, 24 de marzo de 2017

Una cruda realidad


No hay mayor monstruo que el propio ser humano.

 Eric se decía eso una y otra vez y así se lo transmitía a los que le rodeaban. Era su manera de justificar lo que había hecho. No había mejor excusa que se le pudiera ocurrir. Y es que no hay otro ser capaz de la mayores barbaries como las que llevan a cabo los humanos.

 Aun así no entendía por qué todos le miraban de aquella manera ¿No habían visto algo así antes? ¿Nunca jamás? ¿No eran ellos también hombres? Además los agentes de la ley que tenía frente a él habían vivido muchos más años y por lo tanto suponía que estarían más experimentados en casos como aquel...pero parecía ser que esta vez el único experimentado era él.

 Eric era joven, pero había hecho tantas cosas ya...tanto daño gratuito, de pago, de encargo y sobre todo por diversión. Aunque el que más placer le proporcionaba era el de la justa venganza. Ojo por ojo y mucho más...El ensañamiento era su especialidad. Cualquiera lo diría viendo sus imberbes mejillas y sus grandes y dulces ojos azules. Su rostro impenetrable y su mirada calmada contrastaba con la de los nerviosos y sudoroso agentes que le miraban con temor. Realmente con pavor.

Pero ¿Qué es lo que había hecho que era tan terrible? Daba igual. Eric era un monstruo a ojos de sus propios congéneres.

No hay mayor miedo que el miedo a lo desconocido.


Una imagen inquietante de la que nuevamente no he conseguido encontrar referencias.

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viernes, 17 de marzo de 2017

Quizá sea la última vez


 Muchas vez es así de sencillo. Lo sabes. Y aunque sean solo unas palabras con las que te has levantado en la cabeza tienes bastante claro, aunque sigas medio dormida, que son ciertas. Además...lo son. 

Tu subconsciente sigue intentando arrastrarte al sueño del que has despertado y como una tela te envuelve mientras te levantas. Ni el agua fría en tu cara evita que salga camino del trabajo con la capa puesta (que no es precisamente la de Superman). Es la tela llena de palabras y de verdades. Esta vez has tenido mala suerte y te has quedado con una frase.

Quizá sea la última vez.

Seguramente luego no se entiendas qué quiere decir. ¿La última vez que haga qué? No despiertes del todo. ¡Nunca lo hagas del todo si quieres comprender cosas como que el universo está hecho de números! Nadie lo sabe, solo tú. Pero esta vez no es eso lo que quieres recordar.

Te quedas quieta, muy quieta. Sentada en el tren. Y sabes que es cierto que quizá sea la última vez que...



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viernes, 10 de marzo de 2017

Ellos no lo entienden


Hacía mucho tiempo que no sangraba tanto por la nariz. Aunque he de reconocer también que hace mucho que no me pegaban un paliza como esta en el colegio. Se han ensañado. Está visto que no les gusta que sea más listo que ellos en clase. Pero hasta un crío de primaria sabe más que ellos...

Llevo todo el día escondiéndome en los baños y ahora por lo menos he tenido la suerte de llegar a casa y que mis padres no estén. Aunque bueno, nunca están. Hoy no soportaría otra charla sobre el acoso ni tener que volver a hablar con el director para denunciar a los chicos que me hacen esto. No soy  un cobarde ni un chivato. Además, yo sé cosas que ellos ni siquiera se pueden imaginar. Ellos no lo entienden.

Me he encerrado en mi habitación. Llegará mi hermana y se irá a la suya sin preocuparle si estoy o no. Y dentro de un par de horas llegarán mis padres de trabajar y...si me limpio bien casi no se notará la sangre ni los golpes y no me verán hasta la cena. Entonces cada uno estará con la mirada prendida de su móvil y de su plato y listo. Otro día más.

Creo que abriré la ventana. Siempre que se cierra una puerta se abre otra salida. Quizá así lo Entiendan.



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viernes, 3 de marzo de 2017

Corazón de hielo


Natalia era incapaz de entrar en calor. Por más que se frotaba las manos no llegaba a calentarlas lo suficiente como para sentirlas suyas de nuevo. Parecía que el frío se había metido en su cuerpo para no querer salir.

Siempre había sido una mujer fría y calculadora. Era lógico que se muriera de frío. 

Literalmente.


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viernes, 24 de febrero de 2017

A un metro de ti


 Sus lágrimas se derramaban sin que pudiera controlarlas por más que se frotara los ojos disimuladamente. Daba igual. Todos veíamos que ella lloraba y no había nadie para consolarla. No creo que fuese excusa que nuestro relojes marcaran las siete de la mañana; que viajáramos en un vagón de metro lleno de desconocidos y que a todos nos separaran la distancia de los asientos y las diferentes estaciones en las que nos íbamos a apear.  Yo veía que lloraba pero no me moví al igual que ninguno de los pasajeros que íbamos en el vagón. Era una chica joven, rellenita y con ropa deportiva. Sostenía en su mano un móvil y llevaba conectado a él unos cascos por los que debía estar escuchando música. Aunque no creo que fuera la música lo que le hacía llorar. Eso tampoco sería excusa para no hacer nada y ofrecerle unas palabras de consuelo.  No podía dejar de mirar sus ojos, de ver cómo rodaban sus lágrimas a pesar de que las arrancaba sin cesar. Al final nuestras miradas se cruzaron un instante y le hice un gesto en el que creí expresar si podía ayudarla en algo. Apartó la mirada y se cubrió de nuevo.  La siguiente estación era la mía.


Escena de la película "Before I dissappear" de Shawn Christensen (2014)

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viernes, 17 de febrero de 2017

Maldito sea mi nombre


De una maldición a otra. Quizá una adivinanza.

 Un hombre marcado al nacer con un nombre que lo dice todo y no dice nada. Sus actos benévolos o malignos quedarán ligados a la creencia de conocer su significado. La suma de los números que conforman el universo (Porque el universo está hecho de números, yo lo he visto), la incógnita que hay que despejar y nunca se despeja porque queda aislada en soledad al otro lado de la (des)igualdad. 

No, a él no le bautizaron. No podían. Hubiese sido un sacrilegio y más aún una blasfemia pronunciar aquella palabra que llevaría por nombre. Un nombre que le impusieron.

¿Quién eres? Le dicen.

¿Quién soy? Se pregunta.

Con lo fácil que es firmar. No hace falta que sepa escribir...y escribe conteniéndolo todo en sí mismo. Es la marca maldita que se muestra al seleccionar todo lo escrito.

Mi nombres es... 



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viernes, 10 de febrero de 2017

Maldición gitana


  Creo que todo comenzó después de rechazar la rama de romero que me ofrecía la gitana. En aquel momento no me pareció que me lanzara una maldición pero ahora dudo que aquellas mismas palabras que me dijo no lo fueran ya de por sí. Tienes el alma más negra que la ropa .

 Sí que es cierto que iba completamente vestida de negro. Me gusta ese color y no es que sea gótica, fatalista ni nada por el estilo. Simplemente me favorece y me parece un tono que pega con todo y en invierno se agradece más con unos pocos rayos de sol.

 El caso es que tenía una cita. La primera con el hombre más educado y guapo que había pisado la tierra. Le había conocido a través de unos amigos y desde que le vi supe que iba a ser el hombre que cambiase mi vida. Le deseaba y la amaba con toda mi alma. Habíamos quedado en un conocido restaurante del centro y cuando llegué él ya estaba esperando con un traje que parecía hecho a medida por Brioni.

Pero todo desde el principio fue mal....para acabar mucho peor.

 Durante el transcurso de la noche no pude dejar de sentir la oscuridad que me carcomía por dentro y parecía salir hacia fuera. Era como si yo no fuera nada en su presencia, como tener que demostrar algo para sentir que me merecía a alguien como él. Pero todo lo que salía de mi boca era pura soberbia para intentar impresionarle; blasfemias al ver que estaba metiendo la pata y finalmente odio, quejándome de esto o de aquello por intentar encontrar un punto de conexión. Lo único que conseguí fue ver el dolor más grande reflejado en sus mirada y la consternación más profunda en su nívea alma...

Era como si pudiera verlo. La oscuridad engullendo a la luz.

 No fuimos capaces de llegar al postre sin que la conversación se terminara y el silencio nos rodeó hasta que se ofreció a acompañarme por pura educación. Al salir caminamos por una solitaria calle y sinceramente no recuerdo como acabamos en aquel callejón.

Sólo recuerdo que le odiaba, le odiaba más que a nada en este mundo y acabé tiñendo de rojo su perfecto traje y apagando aquella luz en sus ojos que tanto me deslumbraba.


Últimamente con las imágenes que encuentro y que me gustan para poner en el blog no tengo suerte, No hay manera de encontrar al autor.

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viernes, 3 de febrero de 2017

Abre los ojos y traza una línea


 Es duro tener la vista del águila y alcanzar a ver todo aquello que es inalcanzable. Soñar con volar y ver que no se tienen alas sino unos brazos doloridos de tanto agitarlo arriba y abajo. ¿Y todo para qué? Para nada.

Abrir los ojos para saber que se es pequeño en un mundo infinito...¿Y por qué no? ¿Y si...? 

No desfallecer, seguir intentándolo. La esperanza es eterna igual que la espera...

Hay que trazar una linea. El infinito abruma y no se puede abarcar todo.


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